Hizo un día muy bueno, despejado, así que las vistas estaban garantizadas.
Nos acercamos a la Laguna Verde, donde dimos buena cuanta de las viandas que llevábamos, después nos dirigimos al alto del Buey, pasando por los restos del castillo de Vinuesa, y desde el alto del Buey mediante una bajada prolongada que trascurre paralela a la pista de esquí llegamos al restaurante donde habíamos quedado para comer.
Un día tranquilo y bonito, para disfrutarlo.







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